sábado, 24 de septiembre de 2011

PijamaSurf sitio alternativo para buscadores de la otra realidad

Pijamasurf, es uno de mis sitios favoritos, ya sea por el contenido de la información como por la forma en que ésta se narra.
Considero gran valor profesional de quienes son los editores de ese sitio, y hacen gala de una narrativa bella, bien redactada y hasta en la mayoría de los casos artísticamente elaborada, entendiendo por artístico porque crea belleza.
Un artículo en este mes donde hablan de las nuevas teoría mitológicas de este siglo XXI, en la que entes extraterrestres, grises, o reptilianos han perdido la batalla por hacer de este mundo o civilización suya.

BIen quiero transcribirles la segunda parte de este artículo que considero interesante y para reflexión de muchos.

Saludos, y veremos que sucede para estos últimos días de pronóstico impreciso de fatalidades apocalípticas en el planeta tierra, y con la próxima edad de piedra en la economía colapsada de un sistema financiero mentiroso e injusto.

Adriana Miranda Reina.

[,,,,]En el caso de los reptileanos existe un tema subyacente, a mi juicio intrigante, el del arquetipo de la serpiente y el ADN. Aunque muchas personas creen, quizás con cierta perspicacia, que todo el tinglado de los extraterrestres que controla a la humanidad se ha armado como una cortina de humo, un poco de útil desinformación, por parte de los verdaderos controladores del orbe, los banqueros y políticos que se agrupan en ciertas sociedades secretas y simplemente buscan hacerse de los recursos naturales y explotar al grueso de la población, ya sea para mantener su estilo de vida desproporcionado o por una manda religiosa (satanismo, judaísmo, cristianismo fundamentalista, etc.), también es cierto que el tema de los reptileanos se apoya en un estrato arquetípico que resuena en la profundidad de la historia psicológica del ser humano y quizás por eso muchas personas llegan a creer en esta historia que de otra forma es hasta ridícula.
Uno de los expertos más reconocidos en el mundo en el estudio de las culturas chamánicas, Michael Harner, escribe en su libro The Way of the Shaman:
“Aprendí que las criaturas de forma de dragón estaban estaban dentro de todos los seres vivos, incluyendo el hombre. Eran los verdaderos maestros de la humanidad y de todo el planeta, me dijeron. Nosotros humanos eramos los meros receptáculos y sirvientes de estas criaturas. Por esta razón me podían hablar, porque estaban dentro de mí. En retrospectiva uno diría que son casi como el ADN”.

En su libro The Cosmic Serpent, el Dr. Jeremy Narby formula la hipótesis de que las serpientes y dragones que se repiten en tantos mitos de creación son representaciones del ADN, con el cual algunas personas, como los chamanes del Amazonas cuando toman ayahuasca, llegan a entrar en contacto directo, molecular, y obtener información.
Carl Jung entendió el fenómeno OVNI como: “cambios en la constelación de los dominios psíquicos, de los arquetipos o ‘dioses’, como se les solía llamar, que traen o acompañan una larga transformación en la psique colectiva”.
A lo que voy con estos es a la hipótesis de que la manifestación reptileana en la psique colectiva de la humanidad podría ser una representación hasta cierto punto natural de nuestra interacción con el texto de nuestra narrativa —un Logos con forma serpentina—, con el código que programa nuestra existencia y el cual quizás podemos aprender a reescribir, para liberarnos del hechizo psicolingüístico de la Serpiente —que es también la sabiduría y la energía sexual: la creación. Una libertad que quizás esté dada en la capacidad de lectura (de autoconocimiento) de ese código, en la conciencia de que habitamos en una narrativa, de que estamos hechos de texto. La Serpiente nos pone a prueba —esa es una metáfora metahistórica que podríamos llamar del Edén en el gen— y todos tenemos que matar al dragón para obtener el Reino. Pero ese acto de matar al dragón quizás sea fundamentalmente hacer consciente lo inconsciente, nosotros somos la serpiente (Deus est demon inversus) y, en el caso del código, nosotros somos los escritores. La libertad de ese constructo que ha sido llamado Maia o Matrix quizás sea descubrir que el mundo es una narrativa que nos contamos y así se vuelve real, pero que que si dejamos de contárnosla, de repetirla, desparece, de la misma forma que durante un sueño lúcido descubrimos que lo que estamos viviendo —los escenarios que recorremos, las personas que encontramos— son nuestras propias creaciones mentales y por lo tanto podemos crear otras, las que sean. Así, cuando estamos por morir en el sueño, podemos renacer —como la serpiente— o podemos aniquilar el miedo —ese miedo primigenio que provocan los reptiles— (la pesadilla de la historia) para afirmar la libertad, cuando hacemos lúcida la narrativa.

Autor: Aleister Cromby and Witch

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