domingo, 6 de marzo de 2011

Nibiru, el planeta X, conocida como “la estrella negra”,estaría atravesando este 15 de marzo la elíptica de nuestro planeta y ocasionando serios disturbios geomagnéticos.

Recientemente ha circulado en múltiples foros digitales el rumor de que Nibiru, también conocido como el “planeta X” o la “estrella negra” se esta aproximando a la Tierra y que incluso cruzará por completo este próximo 15 de marzo de 2011 la órbita elíptica de nuestro planeta, proceso que comenzará hoy 4 de marzo. Existe la teoría de que Nibiru es una especie de planeta oculto dentro de nuestro sistema solar o que de hecho se trata de una estrella enana que acompaña a nuestro sol y que atraviesa el sistema solar cada 3,600 años provocando masivos disturbios geológicos y magnéticos en los campos de la Tierra.
El parteaguas espacial de este ciclo se marca a partir del momento en que Nibiru rebasa la distancia que separa a nuestro planeta del sol, etapa que  supuestamente comenzará en septiembre 19 de este mismo año y que se extenderá hasta el 29 de febrero de 2012, luego de una duración de 163 días. Sin embargo, el clímax se empieza a gestar a partir de que Nibiru atraviesa la elíptica de la Tierra.
Nibiru es un supuesto planeta cuya existencia fue propuesta por Zecharia Sitchin, y cuya teórica existencia se ha popularizado enormemente entre los “ufólogos” y conspiracionistas. De acuerdo con Sitchin, la existencia de Nibiru le fue transmitida luego de interpretar antiguos textos escritos por los sumerios, los cuales además confirman que la raza humana fue visitada por grupos extraterrestres que habitan en este planeta, el cual se mantiene oculto dentro de nuestro sistema solar ya que su eje es distinto al resto de los cuerpos, razón por la cual ha pasado desapercibido a la mirada de la ciencia
Los antecedentes de Nibiru datan desde la época de los sumerios, entre quienes el término se utilizaba para designar un punto de transición o un cruce de caminos. Dentro de la mitología de Babilonia, Nibiru era la estrella de Marduk, la deidad que regía el cosmos. Incluso, aparentemente existe toda una tabla impresa con escritura cuneiforme que alude a este cuerpo astral: “Nibiru se ubicaba en el pasaje que unía a la tierra con el cielo pues todos, tanto arriba como abajo, preguntaban a Nibiru si no lograban encontrar este pasaje. Nibiru es la estrella de Marduk que los dioses en el cielo hicieron que fuese visible. Nibiru representa una marca en el punto de transición”.
Pero regresando a los rumores que afirman que Nibiru se aproxima tajantemente hacia nuestro planeta, estas especifican que actualmente la NASA esta rastreando a la “estrella negra” bajo el nombre del cometa Leonid ELEnin y cuya conjunción con la Tierra y el sol se espera para este próximo marzo 15. Y supuestamente el cambio de polos en el planeta en realidad se debe a la ingerencia que la estrella enana café, Nibiru, tiene desde 2004. Y de confirmarse las versiones conspiracionistas en torno a este fenómeno astrológico, podríamos enfrentar una serie de disturbios que alterarían significativamente las leyes físicas en torno  nuestro planeta.
A continuación la línea de tiempo con los eventos más significativos alrededor de la supuesta “llegada” de Nibiru a la elíptica de la Tierra:


FECHAS PARA 2011

Feb 20 Nibiru se posicionó entre las órbitas de Marte y Júpiter.
Marzo 4 Nibiru comienza a atravesar el plano elíptico de nuestro planeta provocando drásticos síntomas geomagnéticos.
Marzo 15 Saturno, Nibiru, la Tierra, el sol, Marte Júpiter y Urano se alinean generando lo que la cosmología Hopi llama como la primera conjunción.
Junio 27 Nibiru cruza la órbita de Marte.
Ago 3 Nibiru cruza la órbita de la Tierra.
Ago 21 Nibiru cruza la órbita de Venus.
Sept 19 Nibiru alcanza una posición equidistante entre la Tierra y el sol.
Sept 26 Nibiru pasa entre la Tierra y el sol generando la segunda conjunción de la leyenda Hopi e intensificando los cambios.
Oct 17 Nibiru llega a la ubicación más cercana a la Tierra.
Nov 22 Alineación entre Nibiru, la Tierra, y el sol, la tercera conjunción.


El duodécimo planeta
En 1976, el escritor e investigador Zecharia Sitchin proponía una hipótesis revolucionaria en su libro “El Duodécimo Planeta. En él exponía, como los sumerios, primera civilización conocida de la antigua Mesopotamia, hacían referencia a un gran planeta  conocido con el nombre de “Nibiru”  (planeta del cruce), Bautizado posteriormente por los babilonios con el nombre de su principal deidad, Marduk.
En su obra, Sitchin argumenta el conocimiento de los antiguos pueblos de Mesopotamia de la existencia de doce planetas o cuerpos celestes principales, que conformaban también los doce dioses principales de sus panteones. A los nueve planetas comúnmente aceptados en la actualidad, Mercurio, Venus, La Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón, añadían hasta formar el número de doce, al propio Sol, la Luna y el planeta principal de sus dioses “Nibiru – Marduk”.

Fue este último nuevo planeta, el que según siempre su cosmogonía, puso el orden existente actual en nuestro Sistema Solar. Con una gigantesca órbita elíptica en torno a el Sol, penetró en el Sistema Solar, creando grandes perturbaciones en los planetas, y tras una gran colisión, creó la Tierra al desgajar un antiguo planeta que orbitaba alrededor del Sol, cuyo nombre era Tiamat, en la actual posición del cinturón de asteroides  existente entre Marte y Júpiter, y que diferencia a los planetas interiores de los exteriores.

 Del mismo modo liberó a uno de sus satélites, “Kingu”, que tras la colisión quedó atrapado en la órbita del nuevo planeta creado, La Tierra, pasando a ser desplazados ambos a su posición actual, siendo “Kingu” desde entonces nuestra conocida Luna.
Es de destacar que dentro del cinturón de asteroides se encuentra el mayor de los asteroides conocidos del Sistema Solar, Ceres, con un diámetro de 930 kilómetros, su masa equivale a una cuarta parte del total de las decenas de miles de asteroides que conforman el cinturón, y donde los científicos apuntan la existencia de abundante agua, un 25% del total de la masa de Ceres, unos 200 millones de kilómetros cúbicos, frente a unos 1.400 millones de kilómetros cúbicos estimados para la Tierra. Del mismo modo, la mitología sumeria hablaba del desaparecido planeta Tiamat, como un planeta acuoso. ¿Es quizá Ceres una clara evidencia del choque planetario entre Nibiru y Tiamat y que terminó por configurar nuestro planeta Tierra?


Ésta hipótesis explica algunos de los misterios que la ciencia aún no ha terminado de aclarar, tales como las cavidades oceánicas sobre la Tierra, la devastación observada sobre la Luna, las órbitas invertidas de los cometas y el fenómeno enigmático de Plutón.  El nuevo orden creado por la irrupción del duodécimo planeta sería la causa de la enigmática excentricidad de Plutón, que tiene la órbita más extensa y elíptica de todos los planetas conocidos del Sistema Solar, por lo que también es el único planeta que atraviesa la órbita de otro planeta, Neptuno. Mientras el resto orbitan casi dentro del mismo plano, Plutón se encuentra desviado diecisiete grados. El tamaño de Plutón, que como decíamos anteriormente fue recientemente desposeído del “título de planeta”, sería una señal inequívoca que en su momento fue victima de las perturbaciones que le hicieron ser expulsado de la órbita de Saturno al paso de “Nibiru”, del que era un simple satélite mas,  hasta ocupar su posición actual.
La gran colisión con Tiamat, a la vez que aclara la existencia del cinturón de asteroides, aclararía también el fenómeno de los cometas, que no obedecen a ninguna de las reglas normales de desplazamiento del resto del cosmos. Mientras que como explicábamos antes, las órbitas de los planetas son casi circulares y discurren en el mismo plano, excepto Plutón, la de los cometas son alargadas y en muchos casos muy pronunciadas, con periodos que abarcan de los cientos a los miles de años. Además,  mientras la totalidad de los planetas orbitan en dirección contraria a las agujas del reloj, muchos de los cometas se mueven en dirección inversa.
Sitchin llega a la conclusión de que la órbita del planeta “X” o Nibiru alcanza los 3.600 años y que, millones de años después de los cataclismos que configuraron el actual Sistema Solar y que aportaron “la chispa de la vida” a nuestro planeta Tierra, continuó orbitando en torno al Sol, repitiendo una y otra vez en su paso más próximo a la Tierra, es decir, el antiguo emplazamiento del desaparecido Tiamat (actual cinturón de asteroides). Y fue precisamente desde Nibiru donde llegó a la Tierra una antigua civilización que la colonizó, mucho antes de que el hombre moderno apareciese, porque fueron ellos quienes a través de la modificación genética, quienes impulsaron evolutivamente a los antiguos homínidos pre-humanos. Ellos fueron los dioses de la antigüedad, quienes crearon al hombre “a su imagen y semejanza”.


Pero, ¿es posible que un planeta como Nibiru, tan lejano al Sol, pueda tan siquiera albergar un mínimo de vida?
El propio Sitchin escribe al respecto:
“…se ha descartado la idea de que la única fuente de energía y calor disponible para los órganos vivos es el Sol. Así, la nave espacial Pioneer 10 descubrió que Júpiter, aunque está mucho más lejos del Sol que de la Tierra, era tan caliente que se presume debe tener su propia fuente de energía y calor. Un planeta con abundantes elementos radiactivos en su interior no sólo generaría su propio calor, sino que tendría una significativa actividad volcánica. Esa actividad produce una atmósfera por tiempo casi indeterminado. A su vez, esa atmósfera crea un «efecto invernadero»: protege al planeta del frío del espacio exterior y hace que el calor generado por el planeta no se escape al espacio, igual que la ropa  nos mantiene calientes evitando que se disipe el calor del cuerpo…”.




http://pijamasurf.com/2011/03/nibiru-el-planeta-x-cruzaria-la-eliptica-de-la-tierra-en-marzo/

http://www.paleoastronautica.com/index.html